Partimos a las 6 de la mañana con un sol gigantesco en el cielo iqueño, llegamos a la bahía de Paracas a las 7 am, el tour cubría los deslizadores que nos llevarían a las Islas Ballestas, el tema de impuestos son 19 soles, esos si corren por tu cuenta.
He colocado mi ruta de diversión en este mapa para que puedas ubicarte mejor y sepas bien lo que no debes perderte.
Recorrimos 15 millas para llegar a las islas ballestas, estas formaciones rocosas albergan una importante cantidad de fauna marina y aves guaneras, pude ver los lobos marinos, pingüinos, piqueros, pelícanos y muchos más.
Mi mamá me contó que la primera vez que vino no pudo superar el miedo de caer al mar y no saber nadar, y tambien me dijo que antes no había el transporte que hay ahora, no eran deslizadores sino lanchas con dos hombres remando.
Yo no quería dejar a mi mamá en el puerto, así que la obligue a acompañarnos, le expliqué que no le iba a pasar nada, que el chaleco salvavidas la hará flotar y que estos deslizadores son modernos, rápidos y muy seguros. Y aceptó.
Me sentí muy bien porque mi mamá venció ese miedo y pudo disfrutar de las islas tanto como yo, eso me hizo sentir feliz y orgullosa porque me demostró que es una mujer fuerte y dispuesta a superar sus miedos.
Al regreso a tierra nos esperaba un tour hacia la Reserva Nacional de Paracas, aquí vas a encontrar múltiples museos, uno de los principales lleva el nombre del arqueólogo Julio C. Tello, donde te explicarán sobre todas las especies marinas y aves guaneras, también podrás ver los pelícanos rosados en este lugar.
Como a las mediodía terminó el tour por los museos y nos llevaron a playa Roja, una playa con arena rojiza producto de la actividad volcánica que se manifestaron en el Pacífico siglos atrás, el agua de esta playa es turquesa, es uno de los paisajes imperdibles.
Como a las 4 de la tarde terminó todo el recorrido y tuvimos que regresar a Lima, tanta diversión de hecho tiene que repetirse.
