El primer viaje mochilero que realicé fue a Ica, una ciudad encantadora y llena de aventura ubicada al sur de Lima, como a unas 4 horas en bus. Mi hermana ya lo conocía y me contó detalles muy cheveres del lugar y que la pasó muy bien, me dejo el bichito y cuando llegué comprobé que era verdad.
Yo estaba recontra molesta porque me había torcido el tobillo mientras caminaba, por lo que estuve dos meses con vendas y cuidados menores, estaba cansada de mi trabajo y junto con mi problema del pie todo se complicó, renuncié y al día siguiente chape mi mochila, a mi mamá y a mi tía y las secuestre por un fin de semana.

Partimos como a las 7 de la mañana y llegamos a la ciudad de Ica como a las 11, buscamos hospedaje cerca a la plaza de armas, recuerdo que nos costó 100 soles, era una habitación doble, estuvimos muy cómodas en nuestra estancia en este hospedaje, nos pusimos ropa aparente, porque los casi los 40° C se sienten y en el desierto mucho más.
Conseguimos un tour a el oasis de la Huacachina por 45 soles, partimos a las 3pm y en 20 minutos estábamos en el paraíso, lo que más disfruté de este trip fue el sandboarding y los buggies, deslizarte a toda velocidad por las dunas es una experiencia inolvidable que tienes que hacer por lo menos una vez.
Además este tour consiste en visitar el oasis y sus alrededores, visitamos la estatua de la sirena, el árbol de la suerte, la palmera de siete raíces, según los lugareños existen solo dos palmeras así, una se encuentra en África y la otra aquí en el Perú. Algo particular que pude observar en Ica es que existen muchos chamanes y brujos ofrecen sus servicios a todos los turistas.
Degustamos chocotejas y para cerrar la noche visitamos la bodega Pampa, en el distrito de los Aquijes, a 10 min de la ciudad, es una bodega tradicional con elementos decorativos del lugar como estatuas de afrodescendientes bailando a ritmo de festejo. Probamos aproximadamente 10 vinos, entre los que destacan Perfecto Amor y Mistela, 4 piscos como el acholado, quebranta, italia y mosto verde y 2 macerados de guanábana y algarrobina. Fueron sabores variados y nosotras salimos contentisimas porque compramos muchos vinos para nuestro regreso a Lima.
Nos cansamos mucho de pasarla tan bien ese día, fue así que llegamos al hotel, nos bañamos y nos tomó un minuto más para poder dormir. Nos gustó mucho el servicio brindado por el tour, así que decidimos contratarlo de nuevo para viajar a Paracas al día siguiente.
